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domingo, 9 de noviembre de 2014

"El trono de fuego", Rick Riordan

Título: El trono de fuego (Las crónicas de Kane #2)

Título original: The Throne of Fire.

Autor: Rick Riordan

Idioma original: inglés

Saga: Las crónicas de Kane

Editorial: Montena

Año de publicación: 2012

Páginas: 410


Sinopsis: Quedan solo cinco días para que una gran serpiente engulla el sol y destruya el mundo. Después, todo se volverá oscuridad... Si alguien ha pensado que pertenecer a una familia de faraones es un chollo, que hablen conmigo o con mi hermana Sadie. Sin tiempo para reponernos de nuestra aventura en la Pirámide Roja, Amos y Bast acaban de encomendarnos otra de sus misiones exprés: despertar a Ra, el primer y más poderoso rey de los dioses. Dicho así, parece fácil, ¿verdad? Pero el problema es que nadie sabe dónde está, porque hace miles de años se retiró a los cielos y no se ha vuelto a saber de él. ¡Ah!, se me olvidaba, tenemos que darnos prisa porque Ra es el único que puede enfrentarse a Apofis -también conocida como «serpiente del caos»- que está a punto de salir de la cárcel, y entonces, entonces será demasiado tarde.


CONTIENE SPOILERS DE LA PIRÁMIDE ROJA

ESTA RESEÑA PARTICIPA EN LA INICIATIVA LA SENDA DE LOS DIOSES

Los problemas de los Kane no terminan y nada más derrotar a Set, tienen que enfrentarse a la inminente liberación de Apofis, la encarnación de la maldad. Para detenerlo, deben encontrar y reunir los tres papiros pertenecientes al fragmentado Libro de Ra para resucitar al dios sol y que derrote a la serpiente. En esta segunda parte, los hermanos no solo contaran con la ayuda de los mismos aliados de la anterior entrega sino que serán respaldados por los aprendices que han alojado en su mansión de Brooklyn, a los cuales ellos mismos se encargan de instruir. En esta ocasión, los dioses Isis y Horus no estarán albergados en sus cuerpos, ya que Sadie y Carter deciden renunciar voluntariamente a su poder tentador para evitar riesgos innecesarios.


"Decidid por vosotros mismos. Todo empezó cuando incendiamos Brooklyn". Carter.



Unir
En cuanto a la trama, tanto su desarrollo como su fluidez constituyen un calco de La pirámide roja. La acción predomina por encima de todo, es rápida, bien construida y coherente. No obstante, en esta entrega asoma un filo de relación romántica que ya veíamos esbozada con anterioridad, pero muy tenuemente y casi sin importancia. Aquí, Riordan sigue en esa línea y ahonda en la "amistad-amorosa" entre Carter y Zia. La preocupación que atenaza los pensamientos y acciones del mayor de los Kane tras saber que la verdadera maga estaba oculta y protegida en algún remoto lugar (recordemos que en realidad era un shabti), se acentúan en El trono de fuego, tornándose casi a obsesión. Esta perspectiva y conflicto amoroso representado por Carter no me gusta. No puedo explicar el por qué con detalle sin constituir en un spoiler, pero digamos que en determinadas ocasiones convierte esa situación en una prioridad, obviando el hecho de que el mundo a su alrededor se va a la mierda, hablando mal y pronto. Quiero decir, entiendo cómo puede sentirse y que no le importe arriesgarse con tal de rescatarla, pero digamos que la situación general no invita a los comportamientos heroicos por la amada. Intenta autoconvencerse de que liberar a Zia es un pilar fundamental en el plan para despertar a Ra (y no le falta razón ya que así será), pero es más que obvio que no es su motivo principal.

A mi personalmente me gusta Walt
pero soy TEAM ANUBIS a tope.
Sadie tampoco se queda corta en este sentido, aunque me gusta más su forma de manejar la situación. En la mansión de Brooklyn se han reunido varios aprendices aptos para la magia desde diferentes puntos del mundo, dispuestos a explorar la senda de los dioses. Es aquí cuando nos damos cuenta de que la "grabación" que conforma el libro anterior en realidad es un mensaje enviado por los hermanos para atraer gente a su causa y entrenarlos. Bien, entre estos nuevos alumnos aparece un apuesto chico con un don innato para la creación de amuletos. Walt, pues así se llama, en seguida captará la atención de Sadie, que no es de piedra, y hará que la chica se sumerja en un mar de dudas al ver sus sentimientos enredados. No obstante, la confusión y emociones encontradas de Sadie no interfieren en los planes, tan solo nos muestran un aspecto más ella. A pesar de esto, recordemos que Carter tiene 15 años y Sadie 13, por lo que me parece que hablar de amor a estas edades (sobre todo en el caso de ella) es un poco pretencioso por parte del autor. Aún así, he de decir que el personaje de Sadie me parece muy maduro para su edad.

Obviando esto (que aunque adquiere importancia, como ya he dicho, sigue ocupando un segundo plano), se observa una gran madurez en los personajes con respecto a La pirámide roja. Tan solo han pasado tres meses entre una novela y otra pero los Kane han tenido que vivir en su piel tantas desgracias, desafíos y sacrificios con tan corta edad, que se han visto obligados a actuar como adultos. Pero siguen siendo niños (o adolescentes) y esa esencia la mantienen, comportándose como tal en diversas situaciones lo que le da realismo a la obra y encaja con las características de los personajes. Por mucho que Sadie se haya visto obligada a comportarse como una profesora (incluso de aprendices mayores que ella), sigue siendo tan descarada, intrépida y ciertamente insegura como siempre. A la par, la capitanía del Nomo Vigésimo Primero recae sobre los hombros de Carter, lo que le hace adoptar una posición de liderazgo y sensatez. Pero esto no impide que afloren constantemente su timidez y la misma inseguridad que invade a veces a su hermana.




Dentro del elenco principal que ya conocemos, encontramos a cierto personaje que en la antigüedad fue el dios de dioses pero que ahora está atrapado en un destierro involuntario. Sí, hablamos de Ra. El dios sol ha sido durante milenios el enemigo y combatiente de Apofis, la serpiente del caos. Sus días de gloria terminaron por culpa de Isis, que le expulsó del trono para que su hijo Horus lo ocupara. La cárcel de la serpiente se está debilitando a pasos agigantados y él es la única esperanza para restaurar el equilibrio y que el mundo no se destruya. Para ello, deben reestablecer al dios Ra, pues es el único plan viable con el que cuentan. Sadie y Carter deben reunir los tres fragmentos en los que ha sido dividido El libro de Ra y recitar su hechizo para que el dios del sol vuelva a la vida y les ayude a combatir. Me tengo que morder mucho la lengua en esto ya que me muero por hacer comentarios de esta aparición divina (todos positivos, no me malinterpretéis), pero prometo desquitarme en mi próxima reseña de La sombra de la serpiente.

Los personajes nuevos le dan frescura a la novela y aportan una rica complejidad que se agradece. La innovación bien tratada cuando se trata de series de libros para mi gusto añaden puntos. El humor y los diálogos casi hilarantes se mantienen aquí, convirtiendo las situaciones peligrosas en un poquito menos tensas. Me he reído bastante y aunque la aparición de Horus e Isis es menor (recordemos que los hermanos han decidido voluntariamente renunciar a su poder), cada vez que lo hacen entran por la puerta grande y con algunos comentarios que al menos te sacaran una sonrisa. Me parecen ingeniosos y chispeantes a pesar de que sean un recurso que Riordan usa constantemente. Es un autor que sabe combinar a la perfección dosis de realismo, drama y comedia (incluso amor) lo que hace que sus novelas sean variadas a la par bien estructuradas y llevadas.


Como tutora nuestra en ausencia de Amos, Bast había insistido en que no descuidáramos las asignaturas normales, como mates y lengua, aunque a veces ella misma impartía optativas como Acicalamiento Gatuno Avanzado o Siesta. La clase de siesta tenía lista de espera. Carter.



¿Debería leerlo?

Cuando empiezo una trilogía o una saga siempre voy con miedo de que según avancen los libros, me vayan enganchando menos ya sea porque se vuelve repetitivos o porque el autor no sabe cómo trazar las tramas y la escritura para que sigan gustando al lector y no se vuelvan una copia constante. Por suerte para mi, esto no es un defecto de Riordan sino todo lo contrario, sabe exactamente qué hacer para que sus lectores se mantengan pegados a las páginas y apenas sean capaces de despegar la vista. Así que si os ha gustado La pirámide roja, desde luego debéis continuar con El trono de fuego. Me estoy leyendo la trilogía de una sentada (de hecho, estoy haciendo esta reseña pero ya llevo como una semana enzarzada con el siguiente libro) y cuánto más leo, más quiero saber. Espero que tengáis o hayáis tenido la misma sensación que yo porque la verdad, es una gozada. Nos vemos en La sombra de la serpiente ;)


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